Paul McCartney retira cuadros millonarios de casa de Mills

La separación de Paul McCartney y Heather Mills se parece cada vez más al destructivo divorcio de la película «La guerra de los Roses». Según informa hoy el tabloide británico sensacionalista «The Sun», el ex Beatle se llevó de la casa de su ex pareja cuadros de Picasso y Renoir por valor de unos 15 millones de euros.

La casa forma parte de la gigantesca finca que McCartney poseee en Sussex, y que actualmente la ocupa Mills durante la fase inicial de los trámites de divorcio. Mills descubrió el hecho cuando llegó el pasado jueves a la casa con familiares y amigos para preparar la fiesta de Fin de Año. Los cuadros no eran lo único que faltaba. También habían desaparecido fotos de Heather y de la hija de la pareja, Beatrice, de tres años, y los códigos de alarma antirrobo habían sido cambiados.

Según el rotativo, la policía se puso en contacto con los guardaespaldas de Paul, quienes explicaron que habían retirado los cuadros por motivos de seguridad. La ex modelo también avisó a su abogado, quien tomó buena nota del asunto y añadirlo a la ficha de lo que promete ser uno de los divorcios de la década. En este caso, la ex modelo podría haberse apuntado un tanto, ya que, según algunos de sus amigos, Paul no tiene derecho de acceso a la casa por más que forme parte de su finca. «The Sun» da considerable espacio al testimonio de una «amiga» de Mills, sin mencionar su nombre., quien afirma que “Heather no puede creer que las cosas se hayan deteriorado tanto. No le importan tanto los cuadros., pero le ha dolido muchísimo la desaparición de las fotos de familia”. En otras palabras, según este testimonio, Mills es una mujer razonable y desinteresada, a quien apenas se le agitan las pestañas por la pérdida de bienes valorados en 15 millones de euros, pero que queda emocionalmente postrada por la desaparición de fotos familiares. No sea que alguien sospeche que a Mills, apodada en su momento la «mujer menos popular del Reino Unido», le interesa el dinero.

El ex Beatle eligió hasta el momento un cauto silencio, consciente de que quizás ha cometido un error táctico. Preguntado por el diario, un portavoz de McCartney dijo: “Sin comentarios”.

En todo caso, no cabe duda de que las cosas van de mal en peor desde que ambos anunciaron su separación «amigable». En este tiempo, su batalla parece una de esas guerras de desgaste que los especialistas en conflictos bélicos llaman de baja intensidad, en los cuales los enfrentamientos son siempre breves escaramuzas que no deciden la contienda, pero que desgastan al enemigo. Hasta ahora los medios, que juegan a su propio beneficio con un tema tan polémico, son el escenario preferido de la contienda. La publicación de fotos porno de Heather en los 80 o la decisión de McCartney de cambiar la cerradura de una de sus casas son algunos de los rounds en los que se han enfrentado.

Como se ve, del aparente amor que se profesaban queda poco. Las fotos de la boda en un majestuoso castillo irlandés en 2002, la felicidad por el nacimiento de su hija Beatrice en 2003 o las canciones de amor que McCartney le cantaba por el celular, son historia. Aunque quizás aún tengan su vigencia, no amorosa, pero sí comercial, en la batalla por el divorcio.

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