Subastan un cuadro pintado por Los Beatles

La única pintura conocida que hicieron juntos Los Beatles, se subastó por $155,250 a través de la casa de subastas Philip Weiss, en Nueva York. Se superó la expectativa pues se estimaba que se podrían obtener entre $80,000 y $120,000. El comprador permanece en el anonimato.

La pintura en aceite y acuarela fue hecha por Los Beatles mientras se hospedaban en la suite del Hotel Hilton en Tokio, Japón, al que llegaron el 29 de Junio de 1966, previo a sus conciertos en el Budokan. La pintura fue llamada “Images of a Woman”. Cada beatle pintó en un papel de 30cm x 40cm trabajando con una lámpara que se encontraba en el centro, y una vez que concluyeron con la pintura, la lámpara fue removida y ese espacio fue utilizado para que firmaran cada uno.

Tanto el papel y las pinturas habían sido provistas por el promotor japonés Tats Nagashima, quien habría sugerido usar la pintura para una obra de caridad. Sin embargo la pintura fue subsecuentemente adquirida por el Presidente del club de fans de Los Beatles de Tokio Tetsusaburo Shimoyama. En 1989 fue vendida en Osaka en una subasta por 15 millones de Yenes. El comprador fue un fan local llamado Takao Nishino, quien recientemente decidió subastarla nuevamente, puesto que en 2002 se puso en venta por eBay, pero fue retirado de la subasta tras no satisfacer las pretensiones.

Cuando los Beatles llegaron a Tokio en 1966, como consecuencia del anuncio de que uno de los conciertos de la gira se celebraría en una especie de templo del sumo, la banda empezó a recibir amenazas de muerte, lo cual obligó a extremar las medidas de seguridad. El estadio, conocido como Nippon Budokan, había sido construido en 1964 y estaba pensado para la práctica del judo durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Verano de ese año. Aunque en años posteriores tocarían músicos como Bob Dylan, Eric Clapton y otros muchos, los Beatles fueron los primeros en celebrar un concierto allí, lo cual desató la ira de luchadores y aficionados a las artes marciales japonesas.

Para evitar problemas y por obligación de los miembros de seguridad, gran parte de las cien horas que permanecieron en el país las pasaron en la suite del hotel donde estaban hospedados, el Tokio Hilton. Exceptuando una pequeña escapada de Lenon al Mercado Oriental y la Galería Asahi, y un rápido paseo de Paul McCartney por los alrededores del hotel, apenas pudieron moverse del edificio. Para ocupar todo el tiempo libre que tenían entre actuación y actuación, Brian Epstein, manager del grupo en ese momento, les entregó un lienzo de 75 cm x 100 cm, unas pinturas y algunos pinceles, y les propuso pintar un cuadro entre todos. Extendieron la tela sobre una mesa rectangular, alumbraron el cuarto con una una lámpara que situaron en el centro de la mesa y pintaron el cuadro. Este ejercicio, lejos de suponer un mero pasatiempos para los Lennon, McCartney, Starr y Harrison, tuvo un efecto casi anestésico sobre los músicos.

Robert Whitaker (fotógrafo): “Nunca los había visto tan calmados. Estaban trabajando en algo que evadía sus personalidades. Creo que es el único trabajo que hicieron todos juntos que no tuviera relación con la música. Era genial ver cómo no dejaban la pintura ni cuando llamaban a sus novias o mujeres. Paraban de pintar sólo para ir a un concierto. Tocaban y volvían al cuadro“.

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