Sumido en la depresión, Mal Evans, quien fuera el roadie de Los Beatles, escribe su testamento.
Evans vivía en un motel ubicado en el 8122 West 4th Street en Los Angeles con su novia Fran Hughes, distanciado de su esposa Lily y de sus dos hijos, Gary y Julie.
Esta tarde telefoneó a Tom Evans (Badfinger) y le pidió «Si me pasa algo, ¿puedes cuidar de Lily?«. Esa misma noche, Mal escribió a mano su testamento, pidiéndole a Fran que fuera testigo del documento. Según ella, Evans estaba «colocado de cocaína en ese momento», y el documento se volvió menos coherente a medida que avanzaba. Hacia el final sonaba más como una nota de suicidio. «Por favor, perdonen», decía. «Amé el mundo, pero no puedo con esto.»
3 de enero de 1976
Estando en pleno uso de mis facultades mentales y con el cuerpo sano, este es mi último testamento. Todas mis armas y libros deben ir a Gary; mis autógrafos de Elvis y discos de Elvis, de hecho todos mis discos, deben ir a Julie Suzanne.Todo el dinero procedente de regalías pasadas, presentes y futuras deberá dividirse de la siguiente manera: 20% para mi esposa Lily, 20% para Gary Malcolm, 20% para Julie Suzanne, 20% para Francine y 20% para Jody Melissa.
Perdí a mi hijo y a mi hija y nunca dejé de amar a Lil. Perdónenme. Solo quería ser feliz y complacer a todo el mundo, pero sufrí por tanta culpa, nunca dejé de amar a Lily — recuerden el Pier Head. Y amé una fotografía de Fran… John, George, Ringo, Paul, por favor piensen bien de mí. Volveré para cuidar de ustedes.
Mal Evans

