El gobierno del Reino Unido acaba de dar marcha atrás y renunciar a su plan de flexibilizar la protección de los derechos de autor en beneficio de las empresas de inteligencia artificial. La decisión, que podría influir en el desarrollo de la industria musical mundial en un futuro cercano, ha sido anunciada tras la ola de críticas encabezada por figuras como Elton John y Paul McCartney, quienes habían denunciado la amenaza que el proyecto representaba para los creadores.
El proyecto de ley contemplaba una excepción que liberaba a las empresas tecnológicas de solicitar permiso para usar contenidos protegidos para el entrenamiento de algoritmos. Esto encendió la alarma en el sector cultural, que calificó la medida como una legalización del “robo” de obras creativas. “La realidad es que el dinero va a parar a algún lado… alguien está cobrando”, denunció McCartney.
Paul, Elton, y más de 400 artistas, firmaron en mayo de 2025 una carta abierta para exigir que sus obras no quedaran expuestas al uso indiscriminado por parte de desarrolladores de IA. La protesta fue determinante: tras la realización de una consulta pública, solo 3% avaló la excepción comercial para las tecnológicas, lo que retuvo la medida.
Ahora, la administración de Keir Starmer ha admite que su planteamiento “ya no es la opción preferida del gobierno”. El Ejecutivo también prevé avanzar en la protección de derechos de imagen y personalidad, para que músicos y actores puedan defenderse ante el uso no autorizado de su identidad y frente a los peligros de los deepfakes (imitación de las voces de cantantes). Este tipo de medidas son las que han recibido el respaldo de Tom Kiehl, director ejecutivo de UK Music (plataforma colectiva de la industria musical británica), quien ha calificado de “gran victoria” el cambio de rumbo.
El sector tecnológico, sin embargo, lamenta la decisión. El diario británico The Times cita a Matthew Sinclair, de la Computer and Communications Industry Association UK, quien tilda de “decepcionante” que el Reino Unido “siga rezagado respecto a Japón, la Unión Europea y Estados Unidos, que están ofreciendo la flexibilidad y protección necesarias para fomentar la inversión en IA”.
La industria musical del Reino Unido es la tercera más grande del mundo y aporta un 10% del consumo de música a nivel global, razón por la que las empresas tecnológicas están tan interesadas en entrenar sus programas de inteligencia artificial con sus canciones.

