Michael Douglas, Bob Dylan, George Harrison, y un perro

Durante una aparición en el programa The Jonathan Ross Show, Michael Douglas contó una anécdota sobre esta noche en Los Ángeles, mientras se preparaba para asistir a la ceremonia de los Globos de Oro. Saliendo del hotel, al pasar por el vestíbulo, vio sentado a George Harrison. Alcanzó a decirle, alucinado, «Soy un gran admirador tuyo«, antes de tener que seguir su camino.

Tras recoger el premio por su interpretación del icónico Gordon Gekko, Douglas regresó al hotel sin nadie con quien compartir su victoria. Lo habían retenido tanto tiempo en la rueda de prensa tras el evento que ahora se había quedado sin fiesta para celebrarlo. De pronto, tocaron la puerta de su habitación. Eran Bob Dylan y George Harrison. Dylan trajo también consigo a su perro «el perro más grande que he visto en mi vida«, según Douglas.

Michael Douglas pidió que les sirvieran champán y caviar y lo colocó todo en medio de la mesa. A esas alturas de la noche, Bob Dylan aún no había dicho ni una palabra. «Estaba hablando con George, y el perro no paraba de cruzarse por delante. Bob Dylan seguía sin decir nada… de repente, el perro olió el caviar y empezó a lamerlo todo. 150 dólares por lametón. Y Bob seguía callado. Hasta que, de pronto, dice: ‘¡Qué fuerte! Al perro le encanta el caviar’«.

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