Los Beatles graban por primera vez en los estudios Abbey Road

Los Beatles llegan a su primera sesión de grabación en los estudios Abbey Road a las 7pm, buscando un contrato de grabación con EMI. Brian Epstein habí­a entregado una carta indicando las 30 canciones que Los Beatles debí­an grabar, pero únicamente llegaron a grabar 4 canciones en el siguiente orden: Besame Mucho, Love me Do, P.S. I Love you y Ask Me Why. La cantidad de tomas es desconocida.

Únicamente sobrevivieron las tomas de Besame Mucho y Love Me Do (ambas pueden oí­rse en el Anthology). Las grabaciones de las otras dos canciones fueron destruidas después de que se decidió que nada de la sesión podrí­a publicarse comercialmente, una práctica que no era rara a principios de los años sesenta.

Ron Richards y George Martin fueron los productores de la sesión con Norman Smith y Chris Neal de ingenieros. Por lo tanto, fue en esta sesión, que Los Beatles conocieron a quien luego se convertirí­a en su productor y apoyo, George Martin. Es aquí que sucede la conocida anécdota de la corbata.

Francamente, el material no me impresionaba, y menos todavía sus propias canciones. Pensaba que iba a tener que encontrar material adecuado para ellos, ¡y estaba bastante convencido de que su potencial para componer canciones no tenía grandes perspectivas de venta!

– George Martin, Ears

Norman Smith y Chris Neal quedaron bastante impresionados con Los Beatles, pero por su desfachatez más que por su calidad musical.

La prueba no habí­a ido demasiado bien, y no me impresionó su sonido. Pero tení­an una cualidad atractiva, una especie de carisma. Y le dije a George (Martin): ‘En mi opinión, creo que deberí­an ser contratados’. Y nunca lo olvidaré, sus últimas palabras para mí­ antes de irse fueron: ‘Está bien. Lo pensare.’ Ahora, hay un poco de controversia que se produjo después de eso, en cuanto a si en realidad fueron firmados antes de su prueba. Mucho de eso tendrí­a sentido porque, en mi opinión, George Martin acudió él mismo a una prueba de artista, cuando ningún productor jamás hací­a eso.

– Norman Smith

Su sonido no me impresionó demasiado. De hecho eran bastante malos. ¡Hasta tuvimos que ajustarles los amplificadores! Tocaron durante veinte minutos, canciones como «Bésame Mucho». Pero luego vinieron a la sala de control y empezamos a hablar con ellos, y eso sí que fue fascinante. Realmente creo que los Beatles obtuvieron su contrato de grabación gracias a aquella conversación. Francamente, obtuvieron aquel contrato gracias a su entusiasmo, a su presencia, no a su música. Durante aquella conversación comprendimos que tenían algo especial.

– Norman Smith, Diary

En parte, su sonido era un gran problema, ya que los Beatles eran hasta entonces, principalmente, una banda de conciertos en vivo. Los ingenieros de sonido tuvieron que atar una cuerda alrededor del amplificador de guitarra de John Lennon para detener el ruido. También hubo problemas con los tambores y platillos de Pete Best.

Los Beatles no causaron una buena impresión, aparte de lo visual. Quiero decir, no escuchamos nada de la habilidad de John y Paul para componer canciones. Tení­an pequeños amplificadores y altavoces Vox, que no creaban mucho sonido en la fuente. Por supuesto, cada ingeniero de sonido quiere algún tipo de sonido en la fuente que luego pueda adornar y mejorar, pero no obtuve nada de los equipos de los Beatles, a excepción de una carga de ruido, zumbido y dios-sabe-qué. Lo de Paul era lo peor: en esos dí­as tení­amos cámaras de eco para agregar a la reverberación, y tuve que atacar la cámara de eco del Estudio Dos para arreglarlo con un sonido para que pudiéramos grabar algo en una cinta.

– Norman Smith

Les dimos una larga charla sobre su equipo y lo que habrí­a que hacer si pretendí­an convertirse en artistas de grabación. No dijeron una palabra de vuelta, ni una palabra, ni siquiera asintieron con la cabeza para mostrar su acuerdo. Cuando terminó, George (Martin) dijo: ‘Miren, vengo aconsejándolos durante bastante tiempo, pero no han respondido. ¿Hay algo que no les guste?’ Recuerdo que todos se miraron el uno al otro durante un largo rato, arrastrando los pies, luego George Harrison miró a George y le dijo: ‘Sí­… ¡no me gusta tu corbata!». Eso rompió el hielo para nosotros y durante los siguientes 15 a 20 minutos fueron pura diversión. Cuando se fueron para su casa, George y yo nos quedamos allí­ sentados diciendo ‘¡Uf! ¿Qué piensas de ese lote, entonces?’ Tení­a lágrimas corriendo por mi cara».

– Norman Smith

 

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