Los Beatles volaron a Dublín, acompañados por el dramaturgo Alun Owen, quien permaneció con ellos por tres días y tomó datos para el proyecto de su primera película. Para ese entonces, aún no habían decidido si la película debería ser realidad o ficción, ni siquiera tenía nombre. El resultado de la película fue ficción, pero basado totalmente en sus vidas, fuertemente documentadas.
