Jonathan Poole, un mercante que se hizo con 550,000 euros en obras robadas y comisiones ilegítimas acaba de recibir 4 años de prisión, tras haber admitido las acusaciones por 26 delitos de robo y fraude.
Entre 1986 y 2013, Poole robó numerosos cuadros de estrellas y coleccionistas, y los vendió a escondidas a su vez que se adjudicó comisiones que no le correspondían de las ventas legítimas.
Poole comenzó su carrera en los años sesenta proporcionando la iluminación de famosos locales como The Roundhouse o The Lyceum y colaborando con Pink Floyd, según contaba en su página web, ya desactivada. Después pasó a representar a John Lennon, y tras su muerte, colaboró en una exposición en su honor inaugurada por Yoko Ono en Barcelona. «Me di cuenta de que trabajar con nombres reconocidos causaba la respuesta de los medios, lo que animaba a que el público asistiera a los eventos«, explicó.
El ladrón también comercializó con obras creadas por Paul McCartney, Janis Joplin y Jimi Hendrix. «Tenías muy buenos contactos, casi mejores que los de cualquiera, para saber lo que estaba en tu posesión y lo mucho que valía», le recriminó el juez antes de dictar sentencia.