En la entrada de su edificio, tras volver de una sesión de grabación del disco de su esposa «Walking On Thin Ice», John Lennon recibe 6 disparos a quemarropa en la espalda y muere camino al hospital. Su ejecutor, un fanático hawaiano llegado a Nueva York días antes con aquella única intención, es capturado de inmediato sin poner resistencia. John Lennon no ofrecerá más canciones maravillosas a este mundo, y la posible reunión de Los Beatles es ahora completamente imposible.