Es conocido que en los años ochentas, Carlos Lehder, excéntrico narcotraficante colombiano, tenía una estatua de John Lennon en una de sus propiedades. La misma fue robada en el año 2003. Ahora, el propio Lehder comentó que están avanzadas las gestiones con la Gobernación del Quindío para reponer una nueva escultura de Lennon a la Posada Alemana, expropiedad de Lehder, que ahora es un parque público.
La escultura fue realizada a pedido por el escultor Rodrigo Arenas Betancourt en 1981. Arenas Betancourt era autor del Monumento a la Batalla del Pantano de Vargas (ubicada en Paipa, Boyacá), un referente en la historia escultórica y de memoria nacional, según palabras del «extraditable».
«Aquí les presento una réplica de la estatua original de John Lennon. Esta réplica fue diseñada y esculpida por el maestro Arenas Betancourt, que en paz descanse. La original tiene tres metros de altura y el año entrante haremos lo posible por retornarla a este mismo parque hoy día de la gobernación del Quindío«, declaró Lehder en un video difundido por las redes sociales de la gobernación del Quindío, en el que presentaba una réplica a escala de la obra.
La Gobernación del Quindío recalcó que el plan para traer de regreso la obra, de 3 metros de altura, cuyo paradero es incierto, incluirá trabajos de restauración e impulsará la reflexión sobre la historia y el arte local. El secretario de cultura, Felipe Robledo, subrayó que la obra constituye un ícono local no solo por su autor, sino también por la singularidad de su representación, por lo que su eventual retorno permitirá «contar su historia enmarcada en el desarrollo de las artes plásticas del Quindío«, así como «reflexionar sobre el papel del arte en la reconciliación social«, según declaró a Caracol Radio. «Lograr poder contar su historia enmarcada en todo el desarrollo de artes plásticas como escultura de este gran maestro nos permite reconocernos desde el arte, saber qué caminos debemos seguir recorriendo y cuáles debemos dejar atrás para convivir en paz«.
Carlos Lehder (77) fue parte del cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar, en la violenta Colombia de los años ochentas. Lehder era conocido por ser un megalómano adicto a la cocaína, por sus desequilibrios mentales y por ser una suerte de «hippie» entre Los Extraditables. En 1987, tras una fiesta del cartel, en un impulso descontrolado, asesinó a uno de los hombres de confianza de Escobar. Esto le costó que el propio Escobar lo entregase a la policía colombiana y a la DEA. Fue extraditado en tiempo récord, y condenado a 135 años de cárcel. Esta condena le fue reducida en 1992, cuando cooperó con el gobierno americano durante su invasión a Panamá, razón por la cual es libre desde junio del 2020.
El interés del narcotraficante Carlos Lehder por Lennon iba más allá de la música. Este veía en el artista una representación de sus propias aspiraciones utópicas y mezclaba elementos de la contracultura, el rock y la ideología.
Lo que más nos impactó a mi persona y a muchos de los quindianos fue que eran muchachos de nuestra edad, más o menos, cantando canciones pertinentes a nuestras inquietudes mentales, ideológicas y románticas, porque él fue muy romántico en sus canciones. También tenía sus canciones y líricas donde demandaba evolucionar constantemente para la juventud»
— Carlos Lehder
Su admiración por el rock lo llevó a viajar a Nueva York a los 15 años. Tras el asesinato de John Lennon, solicitó la estatua, paradójicamente considerando que el artista era un abanderado de la paz… a su alrededor, Lehder construyó una discoteca decorada con fotos de Lennon y una enorme manzana a la entrada (en referencia al logotipo de Apple).
En la nostalgia de una catástrofe de ese calibre, decidí honrar a John Lennon con una estatua y logré contratar al maestro Rodrigo Arenas Betancourt en Medellín y él me acompañó, vino a Armenia, estuvo un par de días aquí en Armenia, en la Posada Alemana, aquí en el hotel hospedado, y le entregué un cúmulo de folletos y fotos de John Lennon. Él solamente lo diseñó y esculpió esta estatua.
— Carlos Lehder
El resultado de lo recogido por Arenas Betancourt fue un magro Lennon desnudo, con un casco de soldado alemán, su guitarra Rickenbacker 325 con dos agujeros de bala… en una de sus manos podía leerse la palabra «PAZ». Una ironía para la época y el dueño del monumento. Sin lugar a dudas, la estatua de John Lennon encierra una convergencia de cultura pop global, biografía criminal y arte monumental colombiano.




