Paul McCartney abrió las puertas de su proceso creativo en una íntima conversación en el Roundhouse de Londres, como parte de las actividades promocionales para The Boys Of Dungeon Lane. Paul McCartney protagonizó una velada en el histórico recinto londinense, donde compartió con cientos de seguidores las historias, recuerdos y decisiones creativas que dieron forma a su más reciente álbum de estudio.
«The Boys Of Dungeon Lane: In Conversation with Paul McCartney» fue un encuentro que permitió al público recorrer, en presencia del propio McCartney, el nacimiento de un disco que el músico ha descrito como uno de los más personales de toda su carrera. La conversación fue conducida por el actor y presentador Rob Brydon, quien guió a Paul a través de cada una de las catorce canciones del álbum mientras estas eran reproducidas en el auditorio. Al igual que las dinámicas de los «listening parties» previos a su lanzamiento, entre canción y canción, McCartney explicaba el origen de cada composición, interpretaba breves fragmentos en vivo con su guitarra y respondía a las preguntas de Brydon, ofreciendo una mirada privilegiada a su proceso creativo.
Así, McCartney recordó cómo comenzó a trabajar con el productor Andrew Watt en 2021 y explicó que, desde el principio, ambos coincidieron en que el objetivo no era recrear sonidos del pasado, sino encontrar nuevas formas de contar historias. También habló del desarrollo de las letras, la producción del álbum, el diseño artístico de la portada y de la experiencia de grabar junto a Ringo Starr.
McCartney aprovechó además para hablar de su permanente interés por experimentar en el estudio y confirmó que se encuentra trabajando en un proyecto independiente basado en tape loops o bucles de cinta, una técnica que comenzó a explorar en la década de 1960 y que sigue considerando una fuente de nuevas posibilidades creativas.
Sin embargo, algunas alarmas se encendieron cuando Paul McCartney también confesó que está empezando a padecer problemas auditivos. Paul reconoció que su oído ya no funciona como antes, aunque aseguró que sigue llevando una vida activa y creativa. «Mi audición puede ser algo complicada. Está bastante bien, pero a veces, ya sabes, pierdes pequeñas partes de las palabras y eso puede volverse extraño«, dijo. «Estaba hablando con Nancy una vez y resulta que ella estaba hablando de comida o algo así, pero yo escuché mal y le dije: ‘¿Qué tiene que ver Sid Bernstein con esto?’. Al final, ella no estaba hablando de Sid Bernstein«.
Estas situaciones le dan a Paul una nueva mirada de cara a la vejez. «Cuando éramos niños, mirabas a mucha gente mayor y, la verdad, pensabas que eran un poco lentos. En realidad lo que ocurre es que, cuando la audición empieza a fallar, te das cuenta de que muchas personas mayores simplemente no escuchaban la pregunta. Cuando escribí When I’m 64, pensaba: ‘¿64? Dios mío, eso es muy viejo’. Luego llegué a los 64. Después a los 74. Y ahora voy a cumplir 84.«
Otro inconveniente con el que Paul se enfrenta, según lo que comentó, fue a las acusaciones de sexista, debido al tema que cierra su álbum, Momma Gets By. McCartney recibió críticas, según reportó la revista estadounidense American Songwriter, porque la canción «refuerza estereotipos de género». El tema narra la historia de una ama de casa atrapada en una situación insostenible con un esposo irresponsable y adicto. Para ciertos grupos, el estribillo parece justificar el sufrimiento de la protagonista bajo la premisa de que «lo ama con todo su corazón». McCartney explicó que la composición nació desde una clave puramente teatral y literaria, inspirándose en la perspectiva de un niño. «Me la imaginaba como el musical ‘Porgy and Bess’. Es como una pequeña historia teatral sobre esta mujer. Algunos dirían: ‘Oh, es un poco ingenua porque el tipo es un vago’, pero para mí es una mujer muy fuerte. Estoy muy orgulloso de ella y de mujeres como ella«, aclarando que la narrativa no responde a una experiencia real, sino a un ejercicio de dramaturgia musical.




