Paul McCartney es visto en las graderías durante el juego de baloncesto de los Lakers de Los Ángeles junto a Nancy Shevell y su hijo James.
Al mediotiempo, la popular «Kiss Cam» que busca parejas entre la tribuna para aparecer en la pantalla gigante y los presiona para besarse, capta a Paul y Nancy quienes hacen lo propio.


Llegó el mítico día. Y seguramente no lo recibió con la alegría que predijo en su canción hace 39 años, pero sí al lado de muchos de sus mejores amigos, quienes le demostraron su apoyo incondicional.